El jilguero y el cisne
«Calla tú, pajarillo vocinglero,
(dijo el cisne al jilguero).
¿A cantar me provocas, cuando sabes
que de mi voz la dulce melodía
nunca ha tenido igual entre las aves?» 5
El jilguero sus trinos repetía,
y el cisne continuaba: «¡Qué insolencia!
¡Miren cómo me insulta el musiquillo!
Si con soltar mi canto no le humillo,
dé muchas gracias a mi gran prudencia.» 10
«¡Ojalá que cantaras!
(Le respondió por fin el pajarillo):
¡Cuánto no admirarías
con las cadencias raras
que ninguno asegura haberte oído, 15
aunque logran más fama que las mías!…»
Quiso el cisne cantar, y dio un graznido.
¡Gran cosa! Ganar crédito sin ciencia,
y perderle en llegando a la experiencia.
Nada sirve la fama, si no corresponden las obras.