Louisa Alcott

Cuentos de Louisa Alcott

El mantel de Tabby

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EL MANTEL DE TABBY Louisa M. Alcott

El vigésimo día de marzo de mil setecientos setenta y cinco, una niña recorría un camino rural con una cesta de huevos al brazo. Parecía tener mucha prisa y miraba ansiosa a su alrededor a medida que avanzaba, pues aquellas eran épocas de revuelta, y Tabitha Tarbell vivía en un pueblo que tuvo famosa participación en la Revolución. Era una muchacha de catorce años, sonrosada, de mirada vivaz, plena de vigor, coraje y patriotismo, y muy excitada en ese entonces por los frecuentes rumores que llegaban a Concord según los cuales los in-gleses llegarían para destruir las provisiones guardadas allí durante la ocupación enemiga de Boston. Al pensar en esa posibilidad, Tabby ardía de cólera y metafóricamente amenazaba con un puño al augusto rey Jorge pues era Más >

Bee Bee

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¡BEE! ¡BEE!

Bee Primero

A quellas dos niñitas harapientas, que trotaban colina abajo dejando atrás una nube de polvo, no parecían heroínas ni mucho menos. Tenían los pies descalzos, arañados y sucios; las manos rojas por las manchas de fresas, y sus caras pecosas brillaban de calor bajo sus sombreros. Pero Patty y Tilda se disponían a cumplir una buena acción, y absortas en su misión se dirigían presurosas a la estación, donde venderían fresas. Sus lenguas se movían con tanta rapidez como sus pies, pues aquélla era una gran expedición y las dos estaban muy excitadas al respecto.

-¿No te parecen hermosas? -preguntó Tilda, mientras observaba orgullosa la carga de su hermana al detenerse a cambiar una pesada cesta de un brazo al otro. -¡Absolutamente deliciosas! Sé que la gente las comprará Más >

El buen duende y la princesa

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EL BUEN DUENDE Y LA PRINCESA LOUISA M. ALCOTT

No se trata de un verdadero duende, sino de una niñita llamada Betty, que con su padre habitaba en una choza, cerca de un vasto bosque. Como eran pobres, Betty tenía siempre puesto un vestido castaño y un gran sombrero del mismo color, y como pasaba mucho tiempo al sol, tenía la cara tostada, aunque muy bonita gracias a sus mejillas rosadas, ojos oscuros y cabello rizado que agitaba el viento. Era un ser lleno de vida y como no tenía vecinos, trabó amistad con las aves y las flores, los conejos y las ardillas, con quienes se divertía mucho, pues la conocían y amaban entrañablemente. Eran muchos los que pasaban por el hermoso bosque, situado no lejos del palacio del Rey, y cuando veían a la niñita que bailaba en el prado con las margaritas, que Más >

El mantel de Tabby

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EL MANTEL DE TABBY Louisa M. Alcott

El vigésimo día de marzo de mil setecientos setenta y cinco, una niña recorría un camino rural con una cesta de huevos al brazo. Pa¬recía tener mucha prisa y miraba ansiosa a su alrededor a medida que avanzaba, pues aque¬llas eran épocas de revuelta, y Tabitha Tarbell vivía en un pueblo que tuvo famosa participa¬ción en la Revolución. Era una muchacha de catorce años, sonrosada, de mirada vivaz, plena de vigor, coraje y patriotismo, y muy excitada en ese entonces por los frecuentes rumores que llegaban a Concord según los cuales los in-gleses llegarían para destruir las provisiones guardadas allí durante la ocupación enemiga de Boston. Al pensar en esa posibilidad, Tabby ardía de cólera y metafóricamente amenazaba con un puño al augusto rey Jorge pues Más >

El duende y la princesa

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No se trata de un verdadero duende, sino de una niñita llamada Betty, que con su padre habitaba en una choza, cerca de un vasto bosque. Como eran pobres, Betty tenía siempre puesto un vestido castaño y un gran sombre­ro del mismo color, y como pasaba mucho tiempo al sol, tenía la cara tostada, aunque muy bonita gracias a sus mejillas rosadas, ojos oscuros y cabello rizado que agitaba el viento. Era un ser lleno de vida y como no tenía ve­cinos, trabó amistad con las aves y las flores, los conejos y las ardillas, con quienes se divertía mucho, pues la conocían y amaban entrañablemente. Eran muchos los que pasaban por el hermoso bosque, situado no lejos del palacio del Rey, y cuando veían a la niñita que bailaba en el prado con las margaritas, que perseguía a las ardillas por los árboles, Más >

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