Julia de Asensi
La noche de San Juan
0Junio
La noche de San Juan
Poco antes de dar las doce el reloj del Ayuntamiento, las
veinticuatro como decimos hoy, se hallaban reunidos casi todos los
habitantes de Aldeachica en una gran plazoleta en la que se elevaban
gigantescos árboles y en cuyo centro había una hermosa fuente.
La noche era clara y serena, una noche de estío en la que se
respiraba con delicia el aroma de las flores del campo y de las plantas
que crecían en los montes. La tierra estaba cubierta de hierba y entre
ella lucían sus galas algunas margaritas y amapolas.
A corta distancia se divisaba el pueblo que no tendría más de (más…)
Historia de un pobre niño
0SANTIAGO ARANBAL HISTORIA DE UN POBRE NIÑO DE JULIA DE ASENSI A las señoritas Julia de Asensi y Paca de Alvarado dedica, en prueba de singular afecto, esta tirada de cien copias, que no se venden. El editor. Marzo de 1894 Mis recuerdos alcanzan a cuando yo tenía unos cuatro años. Por esa época acababa de perder a mi madre y vivía solo con mi padre, pescador rudo que me amaba tiernamente. Era yo entonces un muchacho fuerte y robusto que, apenas vestido, me pasaba el día en la playa jugando con otros chicos de mi edad. Curtido por el sol y el aire del mar, mi rostro hacía singular contraste con mis cabellos rubios y mis ojos claros. Iba sucio, harapiento, descalzo siempre y no recordaba haberme puesto sombrero jamás. (más…)
Las flores
0Mayo
Las flores
A mis sobrinas Matilde y Margarita Esteban Valdés.
El día de la Ascensión habían comulgado por primera vez ocho niñas
del colegio de Santa Teresa, y con ellas habían tomado también la comunión
muchas de sus condiscípulas mayores y no pocas hermanas. No habían
asistido a la solemne misa más que los parientes de las educandas, a los
que se habían dado papeletas, y la presidenta del colegio, una
ilustre dama, buena y caritativa, que poseía una cuantiosa fortuna.
De aquellas ocho niñas, siete eran de familias acomodadas, únicamente (más…)
El campo de Daniel
0Abril
El campo de Daniel
Aquel día, 24 de abril del año de gracia de 1896, volvió a su pueblo
de Castilla la Vieja, después de muchos años de ausencia, el señor D.
Pedro de Zúñiga acompañado de su esposa, de su hijo y de su hija. La
última vez que estuvo allí era casi un niño y apenas se acordaba de la
hermosa casa solariega, de las extensas tierras que para él se cultivaban
y de las viñas que producían un excelente vino.
Pedro Zúñiga era muy bueno, muy inteligente y había encontrado en la
que eligió para esposa una compañera digna de compartir su suerte. En
cuanto a los niños eran modelos de perfección. (más…)
El pozo mágico
0El pozo mágico
Una tarde, que los padres aún no habían vuelto de trabajar en el
campo, se hallaba Juanito en su bonita casa compuesta de dos pisos, al
cuidado de una anciana encargada de atender a las faenas de la cocina,
mientras sus amos procuraban sacar de una ingrata tierra lo preciso para
el sustento de todo el año.
La casa era el solo bien que los dos labradores habían logrado salvar
después de varias malas cosechas; era herencia de los padres de ella y por
nada del mundo la hubieran vendido o alquilado.
Juanito se hallaba en la sala, una habitación grande, alta de techo, (más…)
La primavera
0La primavera
Todos los años, a poco de empezar la primavera, hacía su primera
visita al pueblo que le vio nacer y en el que tenía hermosas fincas y
extensas tierras de labranza D. Mario Peñalver, al que retenían numerosas
ocupaciones en la capital de España que abandonaba únicamente para cobrar
cada tres meses las rentas que le debían sus colonos, introducir algunas
mejoras en sus posesiones y descansar, aunque fuera por breve tiempo, de
la agitada vida madrileña. Tenía en el lugar como administrador a un
sobrino suyo, hombre probo y sencillo que, nacido y criado en el campo,
podía y sabía ocuparse con más acierto que su propio dueño de aquellas
vastas tierras, secundado por numerosos jornaleros. (más…)
Ginesillo el tonto o La casa del duende
0Ginesillo el tonto o La casa del duende
El tren correo acababa de llegar a la estación de Santa Marina y de
él se apeó, entre otras muchas personas, un viajero joven, sencillo pero
elegantemente vestido, que iba sin duda para asistir a las fiestas
del citado pueblo, que empezaban aquella noche.
No sabía el caballero que ya no se encontraba en la posada, con
honores de fonda, ni una habitación disponible; juzgaba cosa fácil tener
albergue en la pequeña población. A la primera pregunta que hizo sobre el
particular pudo comprender el error en que estaba; todo había sido cedido
o alquilado a parientes, parroquianos o amigos, hasta las guardillas, (más…)
El gato negro
0El gato negro
Dos gatitos, nada más, había tenido la gata de Doña Casimira Vallejo,
y ya habían pedido a la citada señora nada menos que catorce. Y es que los
gatitos eran completamente negros, y sabido es que hay muchas personas que
creen que aquéllos traen la felicidad a las casas.
De buena gana Doña Casimira no se hubiera desprendido de aquellos dos
hijos de su Sultana; pero su esposo le había declarado que no quería
mas gatos en su vivienda, y la buena señora tuvo que resignarse a
regalarlos el día mismo que cumplieran dos meses.
Mucho tiempo estuvo pensando dónde quedarían mejor colocados; el (más…)
El fantasma del bosque
0El fantasma del bosque
I
¿Por qué habían nacido tan iguales aquellos dos muchachos? No eran de
la misma familia ni vivían en la misma clase social. El uno, Guillermo,
era hijo único del señor del castillo, y el otro, Paulino, de un pobre
soldado. Tenían entonces unos diez añitos, igual estatura, más bien alta
que baja para su edad, el cabello castaño, los ojos negros, grandes y
expresivos, la tez morena y algo pálida, los labios gruesos y los
dientes blancos y pequeños.
Decíase que la madre de Paulino tenía veneración por la castellana, (más…)