Hermanos Grimm

Leer los cuentos tradicionales de los hermanos Grimm

El Enanito Saltarín

0

El Enano Saltarín (Rumpelstilzchen)

Los hermanos Grimm -

Cuentan que en un tiempo muy lejano el rey decidió pasear por sus dominios, que incluían una pequeña aldea en la que vivía un molinero junto con su bella hija. Al interesarse el rey por ella, el molinero mintió para darse importancia: – Además de bonita, es capaz de convertir la paja en oro hilándola con una rueca. El rey, francamente contento con dicha cualidad de la muchacha, no lo dudó un instante y la llevó con él a palacio.

Una vez en el castillo, el rey ordenó que condujesen a la hija del molinero a una habitación repleta de paja, donde había también una rueca: – Tienes hasta el alba para demostrarme que tu padre decía la verdad y convertir esta paja en oro. De lo contrario, serás desterrada. La pobre niña lloró desconsolada, Más >

Del ratoncito, el pajarito y la salchicha

0

DEL RATONCITO, EL PAJARITO Y LA SALCHICHA

Érase una vez un ratoncito, un pajarito y una salchicha que habían formado sociedad y un hogar y llevaban mucho tiempo viviendo muy bien y maravillosamente en paz y sus bienes habían aumentado admirablemente. El trabajo del pajarito consistía en volar todos los días al bosque y llevar leña a casa. El ratón tenía que llevar el agua, encender el fuego y poner la mesa, y la salchicha tenía que cocinar. ¡Pero al que bien le va siempre le apetece hacer cosas nuevas! Y un día el pajarito se encontró por el camino con otro pájaro y le contó, elogiándola mucho, la maravillosa vida que llevaba. El otro pájaro, sin embargo, le dijo que era un desgraciado que hacía el peor trabajo mientras los otros dos se pasaban el día muy a gusto en su casa. Que cuando el Más >

La Abeja Reina

0

LA ABEJA REINA

Zafia y disipada era la vida en la que cayeron dos príncipes que habían partido en busca de aventuras, y así no podían volver de ninguna manera a su casa. El benjamín, el bobo, salió en busca de sus hermanos. Cuando los encontró se burlaron de que él, con su simpleza, quisiera abrirse camino en el mundo cuando ellos dos, siendo mucho más listos, no eran capaces de salir adelante. Se pusieron a andar juntos y llegaron a un hormiguero. Los dos mayores quisieron revolverlo para ver cómo las pequeñas hormigas correteaban asustadas de un lado a otro llevando consigo sus huevos, pero él bobo dijo: -Dejad en paz a los animales. No consiento que los molestéis. Luego siguieron adelante y llegaron a un lago en el que nadaban muchos, muchos patos. Los dos hermanos mayores quisieron Más >

Juan-Mi-Erizo

0

JUAN-MI-ERIZO

Érase una vez un rico campesino que no tenía ningún hijo con su mujer. A menudo cuando iba con los demás campesinos a la ciudad éstos se burlaban de él y le preguntaban por qué no tenía hijos. Una vez se puso muy furioso y cuando llegó a su casa dijo: -¡Yo quiero tener un hijo! ¡Aunque sea un erizo! Su mujer entonces tuvo un hijo que era de mitad para arriba un erizo y de mitad para abajo un niño, y cuando vio a su hijo se asustó mucho y dijo: -¿Lo ves? ¡Nos has echado encima una maldición! Entonces dijo el marido: -Ya no sirve de nada lamentarse, tenemos que bautizar al niño, pero no podemos darle ningún padrino. La mujer dijo: -Y tampoco podemos bautizarlo más que con el nombre de Juan-mi-erizo. Cuando estuvo bautizado dijo el cura: -A éste con sus púas no se le puede Más >

Jorinde y Joringel

0

JORINDE Y JORINGEL

Érase una vez un viejo palacio en medio de un gran y espeso bosque, y dentro del palacio vivía completamente sola una vieja mujer que era una bruja muy bruja. De día se convertía en un gato o en un búho y por la noche volvía a recuperar su verdadera figura humana. Sabía atraer a los animales salvajes y a los pájaros, y luego los mataba y los cocía o los asaba. Cuando alguien se acercaba a cien pasos del palacio tenía que detenerse y no se podía mo-ver del sitio hasta que ella le soltaba; en cambio, si una inocente doncella entraba en ese círculo, la transformaba en un pájaro y luego la encerraba en una cesta en los cuartos del palacio. Tenía en el palacio sus buenas siete mil cestas con tan singulares pájaros. Había una vez una doncella que se llamaba Jorinde y era más Más >

El piojito y la pulguita

0

EL PIOJITO Y LA PULGUITA

Un piojito y una pulguita vivían juntos en el mismo hogar y estaban fabricando cerveza en una cáscara de huevo. El piojito entonces cayó dentro y se abrasó. La pulguita al verlo se puso a gritar. La pequeña puerta del cuarto dijo entonces: -¿Por qué gritas, pulguita? -Porque el piojito se ha abrasado. La puertecita se puso a chirriar. Habló entonces una escobita que había en un rincón: -¿Por qué chirrías, puertecita? -¿Cómo no voy a chirriar si el piojito se ha abrasado y la pulguita está llorando? Así, la pequeña escoba se puso a barrer terriblemente. Pasó entonces por allí un carrito y dijo: -¿Por qué barres, escobita? -¿Cómo no voy a barrer si el piojito se ha abrasado, la pulguita está llorando y la puertecita chirriando? El carrito dijo entonces que iba a Más >

El flautista de Hamelin

0

Había una vez…

…Una pequeña ciudad al norte de Alemania, llamada Hamelin.   Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco.

Pero… un día, la ciudad se vio atacada por una terrible plaga: ¡Hamelin estaba lleno de ratas!

Había tantas y tantas que se atrevían a desafiar a los perros, perseguían a los gatos, sus enemigos de toda la vida; se subían a las cunas para morder a los niños allí dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego comérselos, sin dejar una miguita. ¡Ah!, y además… Metían los hocicos en todas las comidas, husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros, roían las ropas Más >

Hans el tonto

0

Erase una vez un rey que vivía muy feliz con su hija, que era su única descendencia. De pronto, sin embargo, la princesa trajo un niño al mundo y nadie sabía quién era el pa¬dre. El rey estuvo mucho tiempo sin saber qué hacer. Al final ordenó que la princesa fuera a la iglesia con el niño y le pusiera en la mano un limón, y aquel al que se lo diera sería el padre del niño y el esposo de la princesa. Así lo hizo; sin embargo, antes se había dado orden de que no se dejara entrar en la iglesia nada más que a gente noble. Pero había en la ciudad un muchacho pequeño, encorvado y jorobado que no era demasiado listo y por eso le llamaban Hans el tonto, y se coló en la iglesia con los de¬más sin que nadie le viera, y cuando el niño tuvo que en¬tregar el limón fue y se lo dio a Hans el tonto. La Más >

El sastrecillo valiente

0

No hace mucho tiempo que existía un humilde sastrecillo que se ganaba la vida trabajando con sus hilos y su costura, sentado sobre su mesa, junto a la ventana; risueño y de buen humor, se había puesto a coser a todo trapo. En esto pasó par la calle una campesina que gritaba:

—¡Rica mermeladaaaa… Barataaaa! ¡Rica mermeladaaa, barataaa.

Este pregón sonó a gloria en sus oídos. Asomando el sastrecito su fina cabeza por la ventana, llamó:

—¡Eh, mi amiga! ¡Sube, que aquí te aliviaremos de tu mercancía!

Subió la campesina los tres tramos de escalera con su pesada cesta a cuestas, y el sastrecito le hizo abrir todos y cada uno de sus pomos. Los inspeccionó uno por uno acercándoles la nariz y, por fin, dijo:

—Esta mermelada no me parece mala; así que pásame cuatro onzas, muchacha, y si te pasas Más >

  • Enlaza tu web gratis

  • EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
  • Publi

Ir arriba