Cuentos rusos
Cuentos tradicionales rusos
Gorrioncito
0Un matrimonio viejo que no tenía hijos rezaba a Dios todos los días para merecer la misericordia divina; pero Dios, sordo, al parecer, a las súplicas, no le concedía la gracia de tener un niño.
Un día se fue el marido al bosque para recoger setas y encontró a un viejecito que le dijo:
-Yo sé cuál es la pena que escondes en tu corazón y cuán grande es tu deseo de tener hijos. Óyeme bien: ve al pueblo, pide en cada casa un huevo; luego coge una gallina, hazla sentar sobre ellos para que los empolle y ya verás lo que sucede.
El anciano volvió al pueblo, que tenía cuarenta y una casas; en cada una de ellas entró y pidió un huevo, y luego, volviendo a la suya, cogió una gallina y la hizo empollar los cuarenta y un huevos.
Pasaron dos semanas; los ancianos fueron al gallinero, y cuál sería su Más >
La doncella sabia
0La doncella sabia
Érase un pobre huérfano que se quedó sin padres a los pocos años y carecía de bienes de fortuna y de talento. Su tío se lo llevó a casa, lo sostuvo y cuando lo vio un poco crecido lo puso a guardar un rebaño de ovejas. Y un día, queriendo probar su talento, le dijo:
-Lleva el rebaño a la feria y mira de sacar todo el provecho posible, de modo que con las ganancias tú y el rebaño podáis vivir; pero has de volver a casa con el rebaño completo, sin que falte una cabeza, y con el dinero que hayas sacado de cada oveja. - ¿Cómo me las arreglaré para eso? -pensaba el huérfano, sentado al lado del camino mientras el rebaño pacía por el campo. Una hermosa doncella acertó a pasar por allí y viendo al muchacho tan pensativo, le preguntó: - ¿En qué piensas, buen mozo? (más…)
El campesino Demyan
0El campesino Demyan
En cierta aldea, ignoro si hace poco o mucho tiempo, vivía un campesino testarudo y violento, llamado Demyan. Era duro, bronco y colérico y siempre buscaba la ocasión de disgustarse con cualquiera. Imponía su voluntad a puñetazos cuando no bastaban las palabras. Invitaba a un vecino a su casa, y le obligaba a comer, y si el vecino rehusaba un bocado por vergüenza o cortesía, el campesino se disgustaba y le gritaba: “¡En casa ajena obedece al dueño!” Y un día sucedió que un mocetón entró como convidado a casa de Demyan, y el campesino le puso una mesa llena de exquisitos manjares y de los mejores vinos. El joven comía a dos carrillos y despachaba plato tras plato. El campesino estaba admirado y cuando vio la mesa limpia y las botellas vacías, se quitó la levita y le Más >
La rana zarevna
0La rana zarevna
En cierto reino de cierto Imperio vivían un Zar y una Zarina que tenían tres hijos, los tres jóvenes, valerosos y solteros, el menor de los cuales se llamaba Iván. Un día el Zar les habló y les dijo:
- Queridos hijos, coged cada uno una flecha y un arco, salid en diferentes direcciones y disparadla con toda vuestra fuerza y dondequiera que caiga la flecha, elegid allí vuestra esposa. El mayor disparó y la flecha fue a parar precisamente al aposento de la hija de un boyardo. La flecha del segundo hermano fue a parar a la casa de un rico comerciante y se quedó clavado en una galería donde se paseaba en aquel momento una hermosa doncella, que era la hija de¡ comerciante. El hermano menor disparó su flecha, que fue a caer a una charca y la cogió una rana que todo el día estaba Más >
El sueño profético
0El sueño profético
Vivía en cierto tiempo un comerciante que tenía dos hijos: Dimitri e Iván. Una vez les dio los buenos noches y los mandó a dormir diciendo:
-Hijos, mañana me diréis lo que hayáis soñado, y el que me oculte su sueño no espere nada bueno. Al día siguiente, el hijo mayor fue a ver a su padre y le dijo: -He soñado, padre, que mi hermano Iván subía al cielo arrebatado por veinte águilas. - Está bien -contestó el padre,- y, tú, Iván, ¿qué has soñado? - Una cosa tan insensata, padre, que es imposible explicarla. - ¿Qué quieres decir? ¡Habla! - No, no quiero hablar. El padre se indignó y resolvió castigar a su hijo por desobediente. Llamó a los criados y les ordenó que se llevasen a Iván, lo desnudasen y atasen a (más…)
La pluma de Fenist, el halcón radiante
0La pluma de Fenist, el halcón radiante
Había una vez un viudo que tenía tres hijas. Las dos mayores eran muy dadas a divertirse y a lucir, pero la menor sólo se preocupaba de los quehaceres domésticos, aunque era incomparablemente hermosa. Un día, el padre tenía que ir a la feria de la ciudad y les dijo:
- Queridas hijas, ¿qué queréis que os compre en la feria? La mayor de las hijas contestó: - ¡Cómprame un vestido nuevo! La mediana contestó: - ¡Cómprame un pañuelo de seda! La menor contestó: - ¡Cómprame un clavel rojo! El viudo fue a la feria y compró un vestido nuevo para la hija mayor y un pañuelo de seda para la mediana; mas, por mucho que buscó, no pudo (más…)
La sortija encantada
0La sortija encantada
Había una vez un viejo matrimonio que tenía un hijo llamado Martín. El marido enfermó y murió y, aunque se había pasado toda la vida trabajando no dejó más herencia que doscientos rublos. La viuda no quería gastar este dinero. ¿Mas, qué remedio le quedaba? Como no tenían qué comer hubo de recurrir a la vasija en que guardaba el patrimonio. Contó cien rublos y mandó a su hijo a comprar pan para todo el año. Martín, el hijo de la viuda, fue a la ciudad. Al llegar al mercado le sorprendió un tumulto del que salían gritos que asordaban y, al inquirir la causa, se enteró de que los carniceros habían atado un perro a un poste y le pegaban sin misericordia. Martín se compadeció del perro y dijo a los carniceros:
- Hermanos míos, ¿por qué pegáis al perro tan desalmadamente? - Más >
El valiente jornalero
0El valiente jornalero
Un joven entró al servicio de un molinero. El molinero lo mandó echar grano en la tolva, pero el operario, que no entendía de molinos, echó el trigo sobre la muela y cuando ésta empezó a girar, todo el grano quedó esparcido por tierra. Cuando el amo llegó al molino y vio aquello, despidió al jornalero. El pobre joven se volvió a casa, pensando por el camino: “Poco tiempo he trabajado para el molinero”. Tan preocupado estaba, que tomó un camino por otro y se perdió entre unas malezas, hasta que un río le privó el paso. Y junto al río había un molino abandonado, donde resolvió pasar la noche. Ya eran cerca de las doce y aun no había podido conciliar el sueño. Le asustaban todos los ruidos que llegaban a su oído, pero mucho más hubo de asustarle un ruido de pasos que se Más >
Los dos hijos de Iván el soldado
0Los dos hijos de Iván el soldado
Una vez vivía en cierto país un campesino. Cuando le llegó el tiempo de ir al servicio militar se despidió de su joven esposa con estas palabras:
- ¡Óyeme, esposa mía! Vive honestamente, no te mofes de la buena gente, no dejes que nuestra cabaña se caiga, cuida de todo con esmero y espera mi regreso. Si Dios quiere, volveré y dejaré el servicio. Aquí tienes cincuenta rublos. Si nos nace un niño o una niña es igual; guarda el dinero hasta que nuestro hijo sea mayor. Si es una niña cásala con el pretendiente que le salga, pero si Dios te da un hijo, cuando llegue a la edad de la razón, este dinero te ayudará un poco. Luego se despidió de la mujer y se marchó a guerrear donde le mandaron. Transcurridos tres meses, le nacieron dos gemelos a quienes llamó Más >