Cuentos africanos
Cuentos africanos tradicionales para leer online
Historia de Rabotity
0Historia de Rabotity
Rabotity se encaramó en un árbol, pero la rama estaba podrida. Cayóse y se lastimó la pierna. Rabotity dijo:
- El árbol ha roto la pierna de Rabotity; nada hay más fuerte que el árbol. - Yo soy fuerte – dijo el Árbol – mas el viento me azota y me troncha. Rabotity dijo: -El viento azota y troncha el árbol; el árbol rompe la pierna de Rabotity; nada hay más fuerte que el viento. - Yo soy fuerte – dijo el Viento – mas donde el muro se levanta, yo no puedo pasar. Rabotity dijo:
-El muro pone freno a los vientos; los vientos tronchan el árbol; el árbol rompe la pierna de Rabotity; nada hay más fuerte que el muro. (más…)
La lanza perdida
0La lanza perdida
Aconteció un día, en los tiempos que las hadas moraban aún en la tierra y los negros no habían sido expulsados de la costa hacia el interior del país, que un poderoso Rey convocó a todos sus jefes para presenciar un torneo entre cuatro jóvenes, los más fuertes, valerosos, apuestos y gallardos de todos sus súbditos.
Y el galardón de la victoria era la hija menor del Rey – Lala, la de los ojos negros -, se la ganaría para esposa quien de los cuatro apuestos y gallardos jóvenes lanzara más lejos la azagaya. Numerosos príncipes y jefes, acompañados de sus secuaces, reuniéronse en la ciudad del Rey, junto al mar; celebráronse fiestas en días sucesivos y eligiéronse de entre la multitud los cuatro jóvenes que, a la vez, eran los más fuertes, los más valientes y los más apuestos Más >
Seetetelané
0Seetetelané
Érase una vez un hombre pobre, tan pobre que carecía de familia, alimentándose únicamente de ratones silvestres con cuyas pieles se había fabricado un tseha o calzón corto, que apenas le llegaba a la rodilla, constituyendo esta prenda su único vestido. Cierto día que salió a cazar ratones silvestres como de costumbre, tropezó de pronto con un huevo de avestruz. Llevólo rápidamente a su hogar y reanudó seguidamente la caza. Cuando regresó, fatigado por la dura jornada y hambriento, ya que sólo había conseguido cazar dos miserables ratones, se encontró la mesa puesta y sobre ella un apetitoso voala de harina de mijo y carne de cordero lechal. Asombrado, exclamó:
- ¿Me habré casado, sin saberlo?… Esta comida es obra de una mujer, sin (más…)
La novia de la raza yblisa
0La novia de la raza yblisa
Érase una vez un hijo de rey que no quería por esposa más que a una doncella de la raza yblisa. Para encontrarla recorrió considerable extensión del país. Un día, por fin, llegó a la choza de un yblis. Penetró en el interior y encontró a dos muchachas, una de ellas de edad casadera. Cuando ésta vio al hijo del rey le gritó:
- ¡Humano, retírate enseguida, pues mi madre va a venir y te devorará! - Aunque fuese así, no me retiraría; tengo que llevarte al pueblo de mi padre -respondió el joven príncipe -. He venido únicamente para llevarte conmigo. De esta manera conversaban cuando oyeron pasos que resonaban como el retumbar del trueno. (más…)
Ntyi, vencedor de la serpiente
0Ntyi, vencedor de la serpiente
En el país de Bana había una vez una serpiente boa que arrebataba a las recién casadas la primera noche de bodas, y al cabo de siete días las devoraba. Era imposible remediar aquel estado de cosas, pues cada vez que le cortaban la cabeza, le brotaba una nueva. Cierto día, la serpiente se apoderó de la esposa de un hombre llamado Ntyi. A la mañana siguiente, el enfurecido esposo se dispuso a terminar con la serpiente de una vez para siempre. Cuando llegó a la cueva de la boa, oyó a su mujer que se expresaba de este modo:
-Preciosa serpiente, la muerte que me amenaza no me impide experimentar un deseo… Quisiera saber cómo se te puede dar muerte… (más…)
Aua, la huerfanita
0Aua, la huerfanita
Había una vez un hombre viudo que tenía una hija llamada Aua. El hombre casó de nuevo y de este matrimonio hubo otra hija, que era tan querida como odiada aquélla. Una noche, mientras la pequeña Aua dormía, se le apareció su madre y le habló de esta manera:
- Hija mía, mañana tu madrastra te dará una piel de carnero para que la laves en el río Amarillo. No le contestes. Ponte en camino para lavar la piel que tu hermanastra Alimata ha ensuciado. Vete sin temor, pues dondequiera que tú vayas, yo estaré siempre cerca de ti. A la mañana siguiente, sucedió cómo había advertido la aparición. Y Aua fue enviada al río Amarillo a lavar la piel de carnero. Hallábase en camino cuando estalló una espantosa tormenta. Aua divisó una choza a lo lejos y corrió para refugiarse en ella. Más >
Kuakú Baboní
0Kuakú Baboní (la más terrible de todas las criaturas)
Hubo una vez un matrimonio. El marido había emprendido un largo viaje y, durante su ausencia, la mujer dio a luz a un niño. La madre del recién nacido aguardaba, impaciente, el regreso del marido para mostrarle el pequeñuelo, que era un negrito encantador, de ojos risueños y picarescos. Una monada de criatura. Y he aquí que, a los pocos días del nacimiento del lindo negrito, cuando la madre se preguntaba qué nombre daría al retoño, pasmada de asombro, oyó que el hijito exclamaba:
- ¡Mi nombre es Kuakú Baboní! Mas al siguiente día aumentó su asombro. La mujer gruñía porque, debido a la ausencia del marido, no podía ir al bosque a recoger leña, cuando el precoz negrito, que no contaba más que de siete a ocho días de edad, dijo: Más >
La burra del lavandero
0La burra del lavandero
Vivían una vez un mono y un tiburón que eran íntimos amigos. El Mono vivía en un pomposo árbol cuyas ramos colgaban sobre las aguas del mar. Y en este árbol crecían deliciosos frutos. Cada vez que el Mono se ponía a comerlos, gritaba el Tiburón.
- Amigo, tírame un par. Y durante muchos días, semanas y meses el Mono tiró, cotidianamente, dos o tres veces por jornada, algunos de los codiciados frutos. Un hermoso día dijo el Tiburón al Mono: -Amigo, me has prestado muchos servicios con tu bondad y desearía realmente hacer algo por ti. ¿No te agradaría dar un paseo hasta mi morada? - ¿Y cómo podría yo ir hasta allí? – preguntó el Mono: - Yo te llevaré y ni un pelo de tu cuerpo se mojará. Baja del árbol y pósate (más…)
Las aventuras de Xatla, el Chacal
0Las aventuras de Xatla, el Chacal
Hubo un tiempo, hace ya muchísimos años, en que los animales de la selva andaban bastante escasos de agua. Los pobres no sabían dónde podían encontrar agua para beber. Después de mucho buscar, lograron hallar una fuente donde había un poco de agua, muy escasa, porque era poco profunda.
- Hagámosla más honda para tener agua en abundancia – dijeron. El chacal se negó a trabajar con ellos, Cuando hubieron terminado, se reunieron y acordaron vigilar la fuente para impedir que bebiera el chacal, ya que no había querido ayudarles a obtener más agua.
El primer día pusieron de guardia al conejo, mientras unos salían de caza y los otros iban a pacer. Cuando estuvieron lejos, el chacal se acercó a la fuente y gritó: (más…)