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Erase una vez (323)
Erase una vez un cuento que me contaban y colorin colorado con mil perdices este cuento no se ha acabado
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El señor Wolo y el señor Kuta
15/09/2011EL SEÑOR WOLO Y EL SEÑOR KUTA Esta es la historia del señor Wolo y el señor Kuta. El señor Wolo es un ave y el señor Kuta es una tortuga. El señor Wolo tenía hambre. ¡Papapapapaap! ¡Tenía mucha hambre! ¡El señor Wolo siempre tenía hambre! Acostumbraba a coger algunas semillas de los campos. Pero ese año había pocas semillas. Las lluvias habían llegado tarde y se fueron pronto. Los granjeros estaban preocupados porque no podían llenar sus graneros. Lo hicieron todo para proteger sus cosechas. Uno de los granjeros se había construido una pequeña cabaña en su campo. Se sentaba allí todo el día para mirar su campo. Estaba muy preocupado. Cada tarde inspeccionaba su campo. Cada tarde algunas semillas se perdían. - Debe de ser ese ave - se decía -. D...
Seguir leyendoUvieta
11/06/2011Pues señor, había una vez un viejito muy pobre que vivía solo íngrimo en su casita y se llamaba Uvieta. Un día le entró el repente de irse a rodar tierras, y diciendo y haciendo, se fue a la panadería y compró en pan el único diez que le bailaba en la bolsa. Entonces daban tamaños bollos a tres por diez y de un pan que no era una coyunda como el de ahora, que hasta le duelen a uno las quijadas cuando lo come, sino tostadito por fuera y esponjado por dentro. Volvió a su casa y se puso a acomodar sus tarantines, cuando tun, tun, la puerta. Fue a ver quien era y se encontró con un viejito tembeleque y vuelto una calamidad. El viejito le pidió una limosna y él le dió uno de sus bollos. Se fue a acomodar los otros dos bollos en sus alforjitas, cuando otra vez, tun, tun, la...
Seguir leyendoLa cigarra y la hormiga
11/06/2011La cigarra y la hormiga Cantando la Cigarra Pasó el verano entero, Sin hacer provisiones Allá para el invierno; Los fríos la obligaron A guardar el silencio Y a acogerse al abrigo De su estrecho aposento. Viose desproveída Del preciso sustento: Sin mosca, sin gusano, Sin trigo, sin centeno. Habitaba la Hormiga Allí tabique en medio, Y con mil expresiones De atención y respeto La dijo: «Doña Hormiga, Pues que en vuestro granero Sobran las provisiones Para vuestro alimento, Prestad alguna cosa Con que viva este invierno Esta triste Cigarra, Que alegre en otro tiempo, Nunca conoció el daño, Nunca supo temerlo. No dudéis en prestarme; Que fielmente prometo Pagaros con ganancias, Por el nombre que tengo.» La codiciosa Hormiga Respondió con denue...
Seguir leyendoLa alondra cantarina y saltarina
06/06/2011Erase una vez un hombre que tenía proyectado un gran viaje, y al despedirse les preguntó a sus tres hijas qué querían que les trajera. La mayor quiso perlas, la segunda diamantes, pero la tercera dijo: -Querido padre, yo quiero una alondra cantarina y saltarina. -Sí, si la puedo conseguir la tendrás -dijo el padre, y besó a las tres y se marchó. Cuando le llegó el momento de regresar de nuevo a casa tenía las perlas y los diamantes para las dos mayo¬res, pero la alondra cantarina y saltarina para la más pequeña la había buscado en vano por todas partes, y eso le daba mucha pena, pues en realidad era su hija favorita. Su camino le llevó entonces por un bosque, y en mitad de él había un magnífico palacio, y cerca del palacio había un árbol, y arriba del todo, en l...
Seguir leyendoLa ardilla y el caballo
06/01/2012La ardilla y el caballo Mirando estaba una ardilla a un generoso alazán, que, dócil a espuela y rienda, se adiestraba en galopar. Viéndole hacer movimientos 5 tan veloces y a compás, de aquesta suerte le dijo con muy poca cortedad: «Señor mío; de ese brío, 10 ligereza y destreza no me espanto, que otro tanto suelo hacer, y acaso más. Yo soy viva, soy activa; 15 me meneo, me pasco; yo trabajo, subo y bajo, no me estoy quieta jamás.» El paso detiene entonces el buen potro, y muy formal, 20 en los términos siguientes respuesta a la ardilla da: «Tantas idas y venidas; tantas vueltas, y revueltas, quiero, amiga, que me diga: ¿Son de alguna utilidad? Yo me afano, 30 mas no en vano: 35 sé mi oficio; y en servicio de mi dueño tengo e...
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Los Bardos Celtas
25/03/2012Los Bardos Celtas Según Diodoro de Sicilia, que escribió en el siglo I a.C., nos cuenta que entre los celtas de la Galia existían "poetas líricos llamados bardos, que acompañaban sus canciones con instrumentos semejantes a liras: estas canciones incluyen poemas de alabanza y sátiras". Según Diodoro, los bardos desempeñaban un papel importante en la sociedad celta: se les contrataba para que escribieran alabanzas de su patrón, pero también para denostar a los enemigos de éste. Se les pagaba por relatar los mitos legendarios de la aristocracia celta en los festejos, bailes y cortejos que solían seguir a un día de caza o guerra. Igual que los primeros poetas, los bardos estaban considerados como una especie de sacerdotes, encargados de transmitir los misterios de la religi...
Seguir leyendoEl porquerizo
11/06/2011El porquerizo Érase una vez un príncipe que andaba mal de dinero. Su reino era muy pequeño, aunque lo suficiente para permitirle casarse, y esto es lo que el príncipe quería hacer. Sin embargo, fue una gran osadía por su parte el irse derecho a la hija del Emperador y decirle en la cara: -¿Me quieres por marido?-. Si lo hizo, fue porque la fama de su nombre había llegado muy lejos. Más de cien princesas lo habrían aceptado, pero, ¿lo querría ella? Pues vamos a verlo. En la tumba del padre del príncipe crecía un rosal, un rosal maravilloso; florecía solamente cada cinco años, y aun entonces no daba sino una flor; pero era una rosa de fragancia tal, que quien la olía se olvidaba de todas sus penas y preocupaciones. Además, el príncipe tenía un ruiseñor que, cuando...
Seguir leyendoLa lechuza, los perros y el trapero
05/07/2011La lechuza, los perros y el trapero Cobardes son, y traidores, ciertos críticos que esperan, para impugnar, a que mueran los infelices autores, porque vivos, respondieran. Un breve caso a este intento 5contaba una abuela mía. Diz que un día en un convento entró una lechuza... Miento, que no debió ser un día. Fue, sin duda, estando el sol 10va muy lejos del ocaso... Ella, en fin, se encontró al paso una lámpara (o farol, que es lo mismo para el caso). Y volviendo la trasera, 15exclamó de esta manera: «Lámpara, ¡con qué deleite te chupara yo el aceite, si tu luz no me ofendiera! 20 Mas ya que ahora no puedo, porque estás bien atizada, si otra vez te hallo apagada, sabré, perdiéndote el miedo, darme una buena panzada.» 25 Aunque reniegu...
Seguir leyendoLos dos mulos
24/06/2011Andaban dos Mulos, anda que andarás. Iba el uno cargado de avena; llevaba el otro la caja de recaudo. Envanecido éste de tan preciosa carga, por nada del mundo quería que le aliviasen de ella. Caminaba con paso firme, haciendo sonar los cascabeles. En esto, se presenta el enemigo, y como lo que buscaba era el dinero, un pelotón se echó sobre el Mulo cogiolo del freno y lo detuvo. El animal, al defenderse, fue acribillado, y el pobre gemía y suspiraba. “¿Esto es, exclamó, lo que me prometieron? El Mulo que me sigue escapa al peligro; ¡yo caigo en él, y en él perezco! _Amigo, díjole el otro; no siempre es una ganga tener un buen empleo: si hubieras servido, como yo, a un molinero patán, no te verías tan apurado.”
Seguir leyendoEl gato montés
12/03/2012El gato montés En las islas del Paraná, acurrucado en una rama de sauce que formaba puente encima del agua, un gato montés, en acecho, espiaba las idas y venidas de los pescados del arroyo. Se venían, jugueteando, a poner al alcance de sus uñas muchos pescaditos, entre chicos y medianos; pero hacía frío, y el gato, a pesar de las ganas que les tenía, vacilaba en mojarse. La excusa que a sí mismo se daba de su indecisión, era de esperar que se pusiese a tiro algún pescado grande que valiera la pena, y mientras quedaba perplejo, pasaban. Aparecieron varios de muy buen tamaño, pero el gato no los cazó, porque sólo estiró las uñas hasta rozar el agua, y las retiró en seguida, friolento. De repente, salta a veinte metros de allí un magnífico dorado, y ve el gato que...
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