andamiratu
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Entradas de andamiratu
Los dos carneros
0Los dos carneros Los carneros, en una majada, celosos y peleadores, habían criado uno para con el otro un odio tremendo. No se podían ver; hablaban pestes uno de otro y no se podían encontrar sin soltarse alguna grosería o por lo menos una ojeada de esas que morderían si los ojos tuvieran dientes. Asimismo nunca se habían atrevido a pelear uno con otro, y quizá por no haberse descargado la tormenta, era por lo que andaba tan pesada la atmósfera. Un día por fin reventó. Una palabra más fuerte, una mirada más insultante, o quizá sencillamente el viento norte, y se desplomó una tempestad de topadas. (más…)
El armario viejo
0Eran las diez de la noche. En la hostería de los Tres Pichones, de Abbeylands, un viajero, joven aún, se había retirado a su cuarto, y de pie, cruzados los brazos contra el pecho, contemplaba el contenido de un baúl que acababa de abrir. -Bueno, todavía debo sacar algún partido de lo que me queda -dijo-. Sí; en este baúl puedo invocar un genio no menos poderoso que el de Las mil y una noches: el genio de la venganza…, y quizá también el de la riqueza… ¿Quién sabe?… Empecemos antes por el primero. Quien hubiese visto el contenido del baúl, más bien habría pensado que su dueño no debería hacer mejor cosa que llevárselo a un trapero, pues todo eran ropas, en su mayor parte pertenecientes, por su tela y forma, a las modas de otro siglo, excepto uno o dos vestidos de mujer; pero ¿qué podía Más >
Noche 12
0PERO CUANDO LLEGÓ LA 12a NOCHE Ella dijo: He llegado a saber, ¡oh rey afortunado! que el saaluk, mientras la concurrencia escuchaba su relato prosiguió diciendo a la joven: Después que mi tío dio con la babucha en la cara de su hijo, que estaba allí tendido y hecho carbón, me quedé prodigiosamente sorprendido ante aquel golpe. Y me afligió mucho ver a mi primo convertido en carbón, ¡tan joven como era! Y en seguida exclamé: “¡Por Alah! ¡oh tío mío! Alivia un poco los pesares de tu corazón. Porque yo sufro mucho con lo que ha ocurrido a tu hijo. Y sobre todo, me aflige verlo convertido en carbón, lo mismo que a esa joven, y que tú, no contento con esto, le pegues con la suela de tu babucha.” Entonces mi tío me contó lo siguiente: “¡Oh sobrino mío! Sabe que este joven, que es mi hijo, Más >
La noche de San Juan
0Junio
La noche de San Juan
Poco antes de dar las doce el reloj del Ayuntamiento, las
veinticuatro como decimos hoy, se hallaban reunidos casi todos los
habitantes de Aldeachica en una gran plazoleta en la que se elevaban
gigantescos árboles y en cuyo centro había una hermosa fuente.
La noche era clara y serena, una noche de estío en la que se
respiraba con delicia el aroma de las flores del campo y de las plantas
que crecían en los montes. La tierra estaba cubierta de hierba y entre
ella lucían sus galas algunas margaritas y amapolas.
A corta distancia se divisaba el pueblo que no tendría más de (más…)
Dentro de mil años
0Dentro de mil años (escrito en 1853)
Sí, dentro de mil años la gente cruzará el océano, volando por los aires, en alas del vapor. Los jóvenes colonizadores de América acudirán a visitar la vieja Europa. Vendrán a ver nuestros monumentos y nuestras decaídas ciudades, del mismo modo que nosotros peregrinamos ahora para visitar las decaídas magnificencias del Asia Meridional. Dentro de mil años, vendrán ellos. El Támesis, el Danubio, el Rin, seguirán fluyendo aún; el Montblanc continuará enhiesto con su nevada cumbre, la auroras boreales proyectarán sus brillantes resplandores sobre las tierras del Norte; pero una generación tras otra se ha convertido en polvo, series enteras de momentáneas grandezas han caído en el olvido, como aquellas que hoy dormitan bajo el túmulo donde el rico Más >
Nadadora sumergida
0Nadadora sumergida. Pequeño homenaje a un cronista de salones.
Yo he amado a dos mujeres que no me querían, y sin embargo no quise degollar a mi perro favorito. ¿No os parece, condesa, mi actitud una de las más puras que se pueden adoptar? Ahora sé lo que es despedirse para siempre. El abrazo diario tiene brisa de molusco. Este último abrazo de mi amor fue tan perfecto, que la gente cerró los balcones con sigilo. No me haga usted hablar, condesa. yo estoy enamorado de una mujer que tiene medio cuerpo en la nieve del Norte. Una mujer amiga de los perros y fundamentalmente enemiga mía. (más…)
Los ojos verdes
0Los ojos verdes Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma. Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tales cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día. I -Herido va el ciervo… herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas Más >
El águila y la asamblea de los animales
0El águila y la asamblea de los animales
Todos los animales cada instante Se quejaban a Júpiter tonante De la misma manera Que si fuese un alcalde de montera. El Dios, y con razón, amostazado Viéndose importunado, Por dar fin de una vez a las querellas, En lugar de sus rayos y centellas, De receptor envía desde el cielo Al Águila rapante, que de un vuelo En la tierra juntó los animales Y expusieron en suma cosas tales. Pidió el león la astucia del raposo, Este de aquél lo fuerte y valeroso; (más…)